EL PRINCIPIO DEL RITMO

 

EL PRINCIPIO DEL RITMO: la quinta ley del Kybalión
El Kybalión es un libro de sabiduría hermética que contiene las siete leyes universales que rigen la creación y la manifestación de todo lo que existe.

Una de estas leyes es el principio del Ritmo, que nos dice que todo fluye y refluye, todo tiene sus períodos de avance y retroceso, todo asciende y desciende, todo se mueve como un péndulo entre los dos polos opuestos de cada cosa.
Este principio se manifiesta en todos los planos de la existencia: físico, mental y espiritual.

Podemos observarlo en la naturaleza, en el cambio de las estaciones, en el ciclo de la vida y la muerte, en el movimiento de los astros, en la historia de las civilizaciones, en los estados de ánimo y emociones, y en nuestra propia evolución espiritual.
El principio del Ritmo nos enseña que nada es estático, que todo está en constante cambio y movimiento, y que debemos adaptarnos a las circunstancias y aprovechar las oportunidades que nos brinda cada fase del ciclo.

También nos muestra que todo tiene un equilibrio, que el ritmo es la compensación, que la medida de la oscilación hacia un lado es la misma que la del otro, y que por cada acción hay una reacción.
Pero el principio del Ritmo también nos ofrece una clave para superar sus efectos negativos y mantenernos en armonía con nuestra esencia divina.

Se trata de la ley mental de neutralización, que consiste en mantenerse neutral y mentalmente estable ante las fluctuaciones del péndulo, sin dejarse arrastrar por los extremos, sino elevando nuestra conciencia por encima del plano en el que se manifiesta el ritmo.

La ley mental de neutralización es una forma de transmutación mental, que nos permite cambiar nuestra vibración y sintonizar con la frecuencia que deseamos.

Así, podemos evitar caer en el pesimismo, la depresión, el miedo, la ira, el odio, el egoísmo, y otras emociones y actitudes negativas que nos alejan de nuestra verdadera naturaleza.

Comentários

  1. Kybalion é um livro de sabedoria hermética que contém as sete leis universais que regem a criação e a manifestação de tudo o que existe. Uma dessas leis é o princípio do ritmo, que nos diz que tudo flui e reflue, tudo tem seus períodos de avanço e recuo, tudo sobe e desce, tudo se move como um pêndulo entre os dois pólos opostos de cada coisa.

    Este princípio manifesta-se em todos os planos da existência: físico, mental e espiritual. Podemos observá-lo na natureza, na mudança das estações, no ciclo da vida e da morte, no movimento dos astros, na história das civilizações, nos estados de espírito e emoções e na nossa própria evolução espiritual.
    O princípio do ritmo nos ensina que nada é estático, que tudo está em constante mudança e movimento, e que devemos nos adaptar às circunstâncias e aproveitar as oportunidades que cada fase do ciclo nos proporciona.

    Também nos mostra que tudo tem um equilíbrio, que o ritmo é a compensação, que a medida da oscilação para um lado é a mesma que a do outro, e que para cada ação há uma reação.

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  2. Mas o princípio do ritmo também nos oferece uma chave para superar seus efeitos negativos e manter-nos em harmonia com nossa essência divina.

    Trata-se da lei mental de neutralização, que consiste em manter-se neutra e mentalmente estável perante as flutuações do pêndulo, sem se deixar arrastar pelos extremos, mas elevando nossa consciência acima do plano em que o ritmo se manifesta.

    A lei mental de neutralização é uma forma de transmutação mental, que nos permite mudar nossa vibração e sintonizar com a frequência que desejamos.

    Assim, podemos evitar cair em pessimismo, depressão, medo, raiva, ódio, egoísmo e outras emoções e atitudes negativas que nos afastam da nossa verdadeira natureza.

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