La Importancia de Conservar Viva la Llama
La llama de la verdad única es un legado precioso que debe ser conservado y protegido ahora en Masonería. Si se extingue, la humanidad puede perder su conexión con la sabiduría autentica y la única verdad. La pregunta es, ¿qué podemos hacer como masones para ayudar a conservar la llama de la verdad? ¿Cómo podemos trabajar para mantener viva la luz de la sabiduría y transmitirla a las generaciones de masones futuras?
Poéticamente se ha expresado este llamado en unas líneas que han sido citadas en El Kybalion: "¡Oh, no dejes extinguirse la llama! Sustentada por generación tras generación en su oscura caverna –en sus templos sagrados sustentada. Nutrida por puros sacerdotes de amor– ¡no dejes extinguirse la llama!"
“Que no se extinga la luz interna exponiendola a los vientos del exterior, el sabio no puede encender otros fuegos, pero si debe iluminar el sendero de los otros, para que cada uno encuentre su propia llama”.
El Kybalion
Estas palabras nos recuerdan la importancia de conservar la llama de la verdad y de trabajar para mantener viva la luz de la sabiduría.
Los iniciados del antiguo Egipto, al igual que los modernos Masones, no han buscado nunca la aprobación popular ni han intentado acaparar un gran número de prosélitos. En su lugar, han sido selectivos en cuanto a quiénes pueden recibir la verdad y la sabiduría. Saben que sólo unos pocos están preparados para recibir este grandioso conocimiento y que la mayoría no está lista para comprenderlo.
La Diferencia entre la Verdad y la Ignorancia
La verdad es como una perla preciosa que sólo puede ser apreciada por aquellos que están preparados para recibirla. Los iniciados saben que no pueden dar esta perla a aquellos que no están listos para recibirla, ya que la mancillarían y la pisotearían en el cieno de su ignorancia. En su lugar, reservan su sabiduría para los pocos elegidos que pueden apreciar su valor y llevarla en sus coronas.
La Analogía de Jesucristo
En el mismo libro de la Ley encontramos esto:
“No deis lo santo a los perros, ni echéis vuestras perlas delante de los cerdos, no sea que las huellen con sus patas, y volviéndose os despedacen.” Mateo 7:6
Jesucristo utilizó una analogía similar para describir la selectividad de la verdad. Dijo que no se deben echar perlas a los cerdos, ya que las mancillarían y las pisotearían. En su lugar, se deben reservar para aquellos que pueden apreciar su valor y llevarlas en sus coronas. Esta analogía se aplica perfectamente a la selectividad de los iniciados en Masonería en cuanto a quiénes pueden recibir la verdad y la sabiduría.
El discernimiento espiritual en Masonería es fundamental en la transmisión de conocimiento iniciático . Los iniciados masones deben ser capaces de discernir quiénes están preparados para recibir este conocimiento y quiénes no. Esto requiere una gran sabiduría y una profunda comprensión de la naturaleza humana. La pregunta es, ¿cómo podemos desarrollar este discernimiento y asegurarnos de que la verdad y la sabiduría sean transmitidas a aquellos que están preparados para recibirlas?
Con frecuencia vemos a personas en Logias Masónicas que lo único que pretenden es acumular grados y más grados , sin siquiera comprenderlos , vemos a personas en logias pretendiendo posicionarse en puestos relevantes en logias solamente por ego y lucimiento personal, o bien están en logias para encumbrarse en puestos políticos o empresariales. Pero poco o nada a estas personas en logias les importa la enseñanza masónica.
Los masones del presente deben seguir los preceptos de Hermes en cuanto a la transmisión de las enseñanzas a aquellos que están preparados para recibirlas. La sabiduría es un don precioso que sólo puede ser compartido con aquellos que están listos para recibirla. La frase del Hermetismo que dice: "Dondequiera que estén las huellas del Maestro, allí, los oídos del que está pronto para recibir sus enseñanzas se abren de par en par" sugiere que aquellos que buscan la verdad y la sabiduría deben estar dispuestos a escuchar y aprender, estas frase aparece en el libro El Kybalión. Estas frases sugieren que las personas que buscan la sabiduría deben estar dispuestas a escuchar, callar y aprender.
La Importancia de la Preparación
La preparación es fundamental para recibir la sabiduría masónica . El aforismo "Cuando el oído es capaz de oír, entonces vienen los labios que han de llenarlos con sabiduría" sugiere que sólo aquellos que están preparados para recibir la sabiduría pueden hacerlo. La sabiduría no puede ser impuesta a aquellos que no están listos para recibirla.
La Selectividad de la Sabiduría
La sabiduría masónica es selectiva en cuanto a quiénes pueden recibirla. El aforismo "los labios de la Sabiduría permanecen cerrados, excepto para el oído capaz de comprender" sugiere que sólo aquellos que tienen la capacidad de comprender la sabiduría pueden recibirla. La sabiduría no puede ser compartida con aquellos que no están dispuestos a escuchar y aprender.
Los maestros masones tienen una actitud de reserva y selectividad en cuanto a quiénes pueden recibir sus enseñanzas. No buscan imponer su sabiduría a aquellos que no están listos para recibirla. En su lugar, esperan a que aquellos que están preparados para recibir la sabiduría se acerquen a ellos.
Algunos han criticado tanto a los masones como a los hermetistas por no expresar claramente el verdadero espíritu de sus enseñanzas, sin reservas ni reticencias. Sin embargo, una mirada retrospectiva en las páginas de la historia demuestra la sabiduría de los grandes maestros iniciados. Ellos sabían que intentar enseñar al mundo lo que éste no deseaba ni estaba preparado para recibir era una locura.
Los hermetistas han sido conscientes de la importancia de ser selectivos en cuanto a quiénes pueden recibir sus enseñanzas. No han deseado ser mártires, sino que han preferido permanecer retirados, silenciosos y sonrientes ante los esfuerzos de algunos que se imaginaban que podían forzar a una raza de bárbaros a admitir verdades que sólo pueden comprender los que han avanzado mucho en el Sendero.
La Dificultad de Enseñar a los que no Están Preparados
La historia ha demostrado que es difícil enseñar a aquellos que no están preparados para recibir la verdad. Los hermetistas han sabido que es inútil intentar enseñar a aquellos que no están dispuestos a comprender. En su lugar, han preferido esperar a que aquellos que están preparados para recibir la verdad se acerquen a ellos.
La paciencia y la selectividad son fundamentales en la enseñanza de la verdad.
Tanto los masones como los antiguos hermetistas han sabido que es importante ser pacientes y selectivos en cuanto a quiénes pueden recibir sus enseñanzas. No han buscado imponer su sabiduría a aquellos que no quieren recibirla. En su lugar, han preferido esperar a que personas maduren , o bien nazcan ya con esta predisposición a buscar lo esotérico .
La historia ha demostrado que los hermetistas y masones han sido sabios en su enfoque. Han evitado ser mártires y han preferido permanecer retirados y silenciosos. La pregunta es, ¿qué podemos aprender de la sabiduría de los hermetistas y cómo podemos aplicarla en nuestra propia búsqueda de la verdad?
A lo largo de la historia, los iniciados en los grandes misterios esotéricos han sido objeto de persecución y odio. Aún hoy en día, hay ciertas enseñanzas herméticas y masónicas que, si se divulgaran, atraerían sobre sus divulgadores un griterío de odio y desprecio de las multitudes. La historia se repite, y las mismas voces que gritaron "¡Crucificadlo!" en el presente podrían hacerlo de nuevo.
La Importancia de la Discreción o Secrecía
En este contexto, es importante ser discretos al compartir las enseñanzas herméticas o masónicas. No todos los que están dentro de Logias Masónicas están preparados para recibir esta sabiduría, y algunos podrían reaccionar con hostilidad y desprecio. Por lo tanto, es fundamental ser selectivos en cuanto a quiénes pueden recibir estas enseñanzas.
En esta obrita del mundo iniciático, se ha tratado de dar una idea de las enseñanzas fundamentales de El Kybalion. Sin embargo, se ha dejado el trabajo de estudiar y aplicar estos principios a los lectores. Si sois verdaderos y auténticos masones , comprenderéis y podréis aplicar estos principios. Si no, debéis desarrollarlos, pues de otra manera las enseñanzas herméticas y masónicas no serán para vosotros sino "palabras, palabras, solamente palabras sin sentido ".
La masonería no es una institución estática, sino un movimiento vivo y dinámico que se adapta a las necesidades de cada época y cada cultura. A través de sus símbolos, rituales y enseñanzas, nos ofrece una oportunidad para reflexionar sobre nuestra propia naturaleza y nuestro lugar en el universo.
En este camino, nos encontramos con la paradoja divina, la transmutación mental y la polaridad, conceptos que nos ayudan a entender la complejidad del universo y nuestra propia naturaleza.
Cagliostro y la Masonería Egipcia
Cagliostro en un momento de su vida contacto con una figura enigmática que influiría masónicamente en su destino: Althotas, un misterioso maestro que lo introdujo a las artes ocultas del Oriente.
Juntos, emprendieron un viaje por Egipto, Túnez y Grecia, explorando antiguas tradiciones esotéricas y aprendiendo secretos que definirían la vida de Cagliostro. Fue en estos viajes donde Cagliostro comenzó a construir el conocimiento y la reputación que lo acompañarían más adelante. Alquimia, sanación y rituales esotéricos se convirtieron en el centro de su aprendizaje, mientras su ambición y carisma lo impulsaban a soñar con algo mucho más grande que sus humildes orígenes. De los mercados de Palermo a las arenas del desierto egipcio, los primeros años de Cagliostro estuvieron llenos de aprendizaje, ambición y misterio. Pero esto era sólo el comienzo de su extraordinaria travesía.
Tras sus enigmáticos viajes por Oriente, Giuseppe Balsamo, ahora conocido como Cagliostro, arribó a la Isla de Malta. Allí, se dice que fue acogido por la Orden de los Caballeros de Malta, una antigua y prestigiosa organización militar y religiosa. Durante su estancia, profundizó en conocimientos esotéricos y alquímicos, afirmando haber descubierto el 'secreto de los secretos', un conocimiento que prometía poder y sabiduría ilimitados.
En Roma, el destino le presentó a Lorenza Feliciani, una joven de notable belleza y espíritu afín. Unidos por la ambición y el deseo de ascenso social, contrajeron matrimonio y se convirtieron en compañeros inseparables en sus futuras empresas. Gracias a su carisma y habilidades, Cagliostro obtuvo el puesto de secretario del Cardenal Orsini, lo que le permitió acceder a los círculos más exclusivos de la nobleza romana.
El periplo de Cagliostro lo llevó a las vibrantes ciudades de Londres y París, donde su reputación como sanador y alquimista floreció. Vendiendo elixires que prometían la eterna juventud y realizando curaciones que desafiaban la comprensión médica de la época, capturó la fascinación de la aristocracia y las clases altas. Su magnetismo personal y promesas de secretos místicos le aseguraron un lugar destacado en las cortes europeas.
En el siglo XVIII, la masonería se erigía como un refugio para el pensamiento progresista y el misterio, atrayendo a individuos en busca de conocimiento y fraternidad.
Fue en Londres donde Cagliostro fue iniciado en los tres grados básicos de la Masonería Azul: Aprendiz, Compañero y Maestro.
Sin embargo, la estructura rígida y las limitaciones de la masonería tradicional no satisfacían sus aspiraciones esotéricas. Decidido a reformar y profundizar en las enseñanzas masónicas, Cagliostro fundó la 'Alta Masonería Egipcia', un rito que pretendía la regeneración moral y física del individuo.
El Rito Egipcio de Cagliostro se distinguía por su estructura de tres grados: Aprendiz Egipcio, Compañero Egipcio y Maestro Egipcio. Para ser admitido como Aprendiz Egipcio, el postulante debía ser ya Maestro Masón de cualquier otro rito. Una característica notable de este rito era la inclusión de mujeres, otorgándoles un papel activo en las ceremonias, lo que representaba una innovación significativa en la masonería de la época. En las ceremonias, Cagliostro incorporaba a niños y niñas, denominados 'pupilos' y 'columbas', quienes, tras recitar oraciones e invocar a ángeles planetarios, participaban en rituales que buscaban conectar con planos superiores.
La introducción del Rito Egipcio generó divisiones en la comunidad masónica. Mientras algunos veían en Cagliostro a un innovador que revitalizaba las enseñanzas esotéricas, otros lo consideraban un impostor que desviaba a la masonería de sus principios fundamentales. Esta controversia no hizo sino aumentar el aura de misterio que rodeaba su figura. En el corazón de la corte francesa, un escándalo sin precedentes estaba a punto de estallar, sacudiendo los cimientos de la monarquía y arrastrando a Cagliostro a su epicentro.
En 1789, decidió el francmasón Cagliostro establecerse en Roma, una ciudad bajo la estricta vigilancia de la Iglesia y la Inquisición. El 27 de diciembre de 1789, Cagliostro fue arrestado por la Inquisición, acusado de herejía, masonería y prácticas mágicas, delitos considerados graves en una época de fervor religioso. Fue confinado en el Castillo de Sant'Angelo, una fortaleza utilizada para prisioneros de alto perfil. Durante el juicio, se le acusó de promover doctrinas heréticas y de intentar establecer logias masónicas en Roma, actividades prohibidas por la Iglesia. A pesar de su elocuencia y defensa, fue declarado culpable. Inicialmente, se le condenó a muerte, pero el Papa conmutó la sentencia por cadena perpetua. Tras un intento fallido de escape, fue trasladado al Fuerte de San Leo, una prisión conocida por sus condiciones inhumanas. Allí, fue recluido en una celda sin ventanas, en completo aislamiento, privado de cualquier contacto humano.
Durante su arresto, las autoridades confiscaron numerosos manuscritos, entre ellos 'La Santísima Trinidad Sofía', un texto que supuestamente contenía sus enseñanzas esotéricas y alquímicas. Estos documentos fueron utilizados como evidencia de sus prácticas heréticas.
En prisión, Cagliostro pasó sus días en condiciones deplorables, sufriendo maltratos y aislamiento. Se dice que, en sus últimos momentos, escribió mensajes crípticos en las paredes de su celda, manteniendo su aura de misterio hasta el final.
Falleció el 26 de agosto de 1795, a los 52 años. La vida de Giuseppe Balsamo, conocido universalmente como Cagliostro, es un mosaico de misterios, artificios y aspiraciones que reflejan las complejidades de una Europa en plena transformación.
Desde sus humildes orígenes en Palermo hasta su ascenso en las cortes más prestigiosas, su incursión en la masonería egipcia y su trágico final en una celda oscura, Cagliostro encarnó las contradicciones de su tiempo. Para algunos, fue un visionario y maestro del ocultismo, un alquimista que desafiaba las fronteras del conocimiento establecido.
Sus prácticas esotéricas masónicas y su carisma atrajeron a seguidores que veían en él a un guía espiritual en una era de incertidumbre. Sin embargo, para otros como los clérigos del Vaticano no fue más que un peligroso charlatán y estafador, un masón que aprovechó la credulidad de la sociedad para su propio beneficio, dejando tras de sí una estela de controversias y desconfianza.
Su implicación en escándalos y su confrontación con la Inquisición sellaron su destino, pero también consolidaron su leyenda. Cagliostro se convirtió en un símbolo de los excesos y las ambigüedades de una época al borde de la revolución, donde la línea entre la realidad y la ilusión se desdibujaba constantemente.
Hoy, su figura sigue siendo objeto de estudio y fascinación. Su legado perdura en la literatura, el arte y la cultura popular, desafiándonos a cuestionar la naturaleza de la verdad y la ficción, y recordándonos que, en ocasiones, la historia es tan enigmática como aquellos que la protagonizan. ¿Fue Cagliostro un héroe, un villano o simplemente un producto de su tiempo? La respuesta, quizás, reside en la interpretación de cada uno.
La historia de Cagliostro nos recuerda que, a menudo, que la verdad en Masonería es tan esquiva como las sombras en las que se ocultan sus protagonistas.
(Alcoseri)
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