Hermanos míos, elevados por la razón y la virtud:
"Unum in Diversitate"
"In lumine veritatis, sub spe fraternitatis!"
("En la luz de la verdad, bajo la esperanza de la fraternidad!")
La masonería no es una religión, ni aspira a serlo. Es, en su esencia más pura, un templo simbólico donde convergen, por encima de dogmas y banderías, hombres libres de espíritu y firmes en su creencia en el Gran Arquitecto del Universo.
No somos una iglesia, ni una escuela filosófica; somos un taller de humanidad, donde las piedras brutas que perciben nuestras diferencias, ya sean de rango, credo o ideología, son pulidas por el martillo de la tolerancia y el cincel de la fraternidad.
La propia Gran Logia de Inglaterra, en varias ocasiones, ha tenido que salir al paso de falsas interpretaciones.
Así, en 1950, en carta dirigida a la Gran Logia de Uruguay se expresó diciendo que;
...(la masonería no es un movimiento filosófico que admite toda orientación u opinión. La verdadera masonería —añadirían—- es un culto (o si se prefiere una práctica ritualizada) «para conservar y extender la creencia en la existencia de Dios, para ayudar a los masones a regular su vida y su conducta en los principios de su propia religión, cualquiera que ésta sea: cristianismo, budismo,
mahometismo: pero ésta debe ser una religión que tenga un libro sagrado sobre el cual pueda el iniciado prestar juramento a la Orden)...
"La verdadera masonería es un culto ritualizado para conservar la creencia en Dios".
No impone dogmas, pero exige fe en lo trascendente; no dicta oraciones, pero pide juramento sobre un Libro Sagrado.
¿Por qué?
Porque solo quien reconoce una ley superior puede jurar lealtad a los principios eternos de justicia, amor al prójimo y verdad.
"Non scholae, sed vitae discimus"
("No aprendemos para la escuela, sino para la vida")
Algunos, hermanos, han confundido los landmarks con arenas movedizas. Pretenden reducir nuestra orden a un club de filósofos o peor aún, a una secta con doctrina propia.
¡Error grave!
Lessing, Goethe o Fichte fueron masones, sí, pero sus obras no son rituales de logia. La masonería no es un sistema de pensamiento: es un método de unión. Su grandeza radica en haber reunido, desde aquel San Juan de Verano de 1717, a hombres que, fuera de estos muros, quizá jamás se hubieran tendido la mano.
"Audentes fortuna iuvat"
("La fortuna favorece a los audaces")
En el siglo XVIII, cuando las naciones se desangraban por guerras de religión, nuestras logias ya dictaban normas para que católicos y protestantes compartieran el pan de la armonía. Hoy, ese legado nos llama a ser pontífices constructores de puentes entre Oriente y Occidente, entre ciencia y espíritu, entre tradición y progreso.
No con sermones, sino con el ejemplo:
¿Amarás al hermano cuyo credo desconoces?
¿Defenderás su derecho a profesarlo?.
La Piedra Angular
*"Lux e tenebris"*
(*"Luz desde las tinieblas"*)
Nuestra institución no es fin, sino medio. No es un puerto, sino una barca que navega hacia el horizonte de la concordia universal.
Trabajemos, pues, sin descanso: que cada gesto ritual, cada símbolo descifrado, nos acerque a ese día en que como escribió el masón Rudyard Kipling... "todos los hombres comprendan que su Dios es el mismo, aunque le llamen por distintos nombres".
¡A la Gloria del Gran Arquitecto!
M:.M:. KaeL
Comentários
Postar um comentário